NUESTRA HISTORIA

            La Asociación María Ana Mogas (A.M.A.M.) nace a mediados de 1990 de la inquietud de cuatro profesoras argentinas del colegio María Ana Mogas, de Buenos Aires: Marta L. Sánchez de Noto, Beatriz E. Ferradás de DalPorto, Mabel Enrico y Gloria Taberna de Michelletti (consideradas las ‘iniciadoras’), que en su condición de laicas desean vivir el carisma de la Beata María Ana Mogas. Esta inquietud es presentada a la comunidad y recibida con entusiasmo.

Esas primeras integrantes siguen profundizando su deseo de asumir el ser cristianas con una espiritualidad determinada. Se reúnen durante casi un año en la casa provincial, siempre junto a algunas religiosas y en momentos especiales ayudadas por un sacerdote franciscano conventual, él se une con su interés de orientar la búsqueda emprendida. En un complejo camino de discernimiento se afianza, con algunas diferencias, aquel sentimiento inicial. En mayo de 1992 envían la propuesta al Gobierno General de la Congregación por medio de una carta. Ésta se analiza meses después en el XVII Capítulo General, el cual acuerda: “alentar la propuesta en el lugar que nació,  promoviéndola en las demás provincias”.  La Superiora General se interesa en dar el marco eclesial correspondiente. Comienzan presentando el proyecto como una asociación de laicos, por los carriles correspondientes, ante el Vaticano. La sorpresa es mayúscula al recibir la respuesta: “esto no corresponde al sector de laicos, no hay una fundadora o fundador laico”. Esa era la realidad. Lo que pedían era: “vivir como laicas, hermanadas por el mismo carisma fundacional de nuestra querida Madre María Ana Mogas”. Así se recomienza por otra vía la elaboración y posterior aprobación (el 16 de abril de 1999) de los Estatutos A.M.A.M.  por parte del Vaticano, dándonos identidad en la Iglesia Católica, como parte del Instituto de F.M.M.D.P.

Desde entonces consideramos admirados el don que nos fue dado. La asociación María Ana Mogas es un espacio franciscano para los laicos en la Iglesia. Supone, en primer lugar, la respuesta a un llamado de Dios, a una vocación inspirada por el Espíritu desde un carisma, el de María Ana.

El proceso para formar parte de esta asociación se realiza en grupos, acompañados de una religiosa asesora. Consiste en tres etapas de formación durante las cuales vamos profundizando en la formación cristiana, la mirada congregacional y el conocimiento de lo que significa ser asociado. Todo encierra un camino de descubrimiento vocacional, por lo tanto espiritual y personal, acompañado por más  hermanos.

En esa instancia integramos los 'grupos de formación'. Concluidas las etapas, los que sienten que ese es su camino hacen su “Compromiso”, con el que se formaliza su pertenencia como miembro activo de la A.M.A.M. En adelante llamamos 'fraternidades' a esos grupos de hermanos.  Las fraternidades constan de 5 ó 6 personas, preferentemente, facilitando que el ambiente invite a la confianza e intimidad para compartir nuestras inquietudes sabiendo que nada saldrá de allí y que se cuenta con el apoyo incondicional de los hermanos. SIGILO y FRATERNIDAD.

Las fraternidades de un mismo país generalmente forman una Provincia. Todas se relacionan y mantienen proyectos comunes de vida y misión.

Actualmente, tras muchos altos y bajos en este caminar, existen asociados en España, Portugal, Argentina, Bolivia, Chile, Perú, Venezuela, Mozambique y Benín. Aunque la mayoría de las asociadas son mujeres, también contamos con una buena representación de hombres, que con sus esposas o solos, se sienten llamados a seguir este camino de Caridad Verdadera, Amor y Sacrificio unidos a las hermanas de la Congregación, siguiendo el ejemplo de humildad y apertura de la Beata María Ana Mogas.

Estos números muestran la situación de la AMAM en febrero 2014:



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