jueves, 27 de noviembre de 2014

Curso bíblico: Domingo 30.11.2014





Este domingo empieza un nuevo año litúrgico. El gráfico, dibujado por FANO,  puede ayudarnos a trabajarlo en clase y/o en catequesis, a través de los colores y símbolos.  Empezamos las lecturas correspondientes al ciclo B, es decir, leeremos de forma continuada el evangelio de san Marcos durante los domingos del tiempo ordinario. Los de Adviento, Navidad, Cuaresma y Pascua, tienen evangelios propios.

Junto con el año litúrgico empezamos también el Adviento. La palabra latina “adventus” significa “venida” y nos ayuda a prepararnos para celebrar el gran acontecimiento de la Historia: el nacimiento de Jesús.

Durante cuatro semanas la Iglesia nos invita a vivir un proceso de conversión, no porque Jesús vaya a nacer (no nace de nuevo) sino porque el hecho de que se haya encarnado es una Buena Noticia de tal magnitud que necesitamos contemplar este misterio y tomar conciencia, una vez más, de que se ha hecho también carne de nuestra carne.
 


Este primer domingo, el evangelio de Marcos nos habla de “velar”, es decir de mantenernos despiertos, porque no sabemos cuándo vendrá a nosotros el Señor. Nos invita a preguntarnos, ¿Qué cosas nos mantienen adormecidos?

Marcos 13, 33 - 37
Con el texto del domingo de hoy san Marcos pone fin a la vida pública de Jesús y  a continuación describe la pasión. El discurso sobre el final de los tiempos es como el broche final de su vida. Los cuatro  evangelistas coinciden (e insisten) en subrayar que Jesús se despidió, habló de una segunda venida y que el grupo de seguidores quiso conocer los detalles de esta venida. Jesús no dio detalles, dio pistas para vivir con coherencia la espera.

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Mirad, vigilad: pues no sabéis cuándo es el momento.

La palabra “vigilar” tiene importancia en la biblia. Velar es sinónimo de “trabajar”. Muchas veces la seguridad de una familia o de un pueblo dependía de que la persona que vigilaba hiciera bien su trabajo. Pensemos en los enfrentamientos entre tribus, las conquistas de unos pueblos a otros, los ladrones que se amparaban en la noche… Y todo eso ocurría en zonas rurales en las que no tenían más “herramientas” para vigilar que agudizar el oído y mirar atentamente alrededor. Vigilar era un trabajo que exigía una gran responsabilidad, incluso para tomar decisiones responsables si ocurría algo inesperado o se enfrentaban a algún peligro.
¡Cuántas experiencias y anécdotas compartirían en Israel las personas mayores con las más jóvenes sobre  este tema!

Es igual que un hombre que se fue de viaje y dejó su casa, y dio a cada uno de sus criados su tarea, encargando al portero que velara.

Como vemos, es la versión abreviada de la parábola de los talentos o la de las minas. Una vez más se nos habla de un largo viaje y una tarea que tienen que realizar los siervos, en este caso el portero. 

Velad entonces, pues no sabéis cuándo vendrá el dueño de la casa, si al atardecer, o a medianoche, o al canto del gallo, o al amanecer; no sea que venga inesperadamente y os encuentre dormidos.

Los judíos solían dividir la noche en tres periodos muy claros: a) desde la puesta del sol hasta las 10 de la noche; b) desde las 10 hasta las dos de la madrugada y c) desde esa hora hasta la salida del sol. Con esta división establecían las guardias, cuando era necesario. Por ejemplo, en tiempo de guerra.
Con la invasión romana, los judíos fueron haciendo suyas muchas costumbres de sus dominadores, entre ella la división del tiempo. Para organizar la vigilancia de la noche establecieron cuatro turnos para los centinelas: 

a)    De 6 a 9 de la noche. Le llamaban la vigilia o guardia del anochecer.

b)   De 9 de la noche a las 12. Vigilia de media noche.

c)    De 12 a 3 de la madrugada era la vigilia del canto del gallo. Recordemos el episodio de la negación de Pedro cuando juzgan a Jesús por la noche.

d)   De 3 a 6 de la madrugada se llamaba la vigilia del amanecer. Era la más gratificante porque en cuanto asomaban los primeros rayos de luz ya desaparecían las tinieblas y los peligros que conlleva la oscuridad.

El texto nos dice que puede venir en cualquier momento de la noche y encontrar dormido al portero (o al centinela, o al encargado de vigilar). Hoy deberíamos poner ejemplos actuales en clase, catequesis o la homilía. Por ejemplo que se durmiera el personal de enfermería encargado de vigilar el buen funcionamiento de una UVI y una persona falleciera por ese descuido. O que se durmiera la persona que tiene que hacer el pan y abrir la tienda y ese día la gente del pueblo no pudiera comer pan. O que el portero de un equipo importante de fútbol no estuviera pendiente del balón, le metieran un gol por estar como adormecido y perdieran una copa internacional. 

 Lo que os digo a vosotros lo digo a todos: ¡Velad!»

San Mateo organiza muchas palabras de Jesús relacionadas con su segunda venida como si fuera un largo discurso de Jesús, recogido en el capítulo 13. Conviene leer el capítulo completo para entender mejor el texto del evangelio de hoy; a lo largo del capítulo nos invitan a cuidar que nadie nos engañe,  a no alarmarnos, cuidar de nosotros mismos, ser conscientes de que nos entregarán a los tribunales, no angustiarnos porque nos asistirá el Espíritu Santo y un largo etcétera de consejos y recomendaciones muy importantes. 

El capítulo empieza con un diálogo de Jesús con Pedro, Santiago, Juan y Andrés. Estos apóstoles le van haciendo preguntas a Jesús sobre cómo y cuándo será su segunda  venida. El capítulo se cierra con esta frase: “Lo que a vosotros os digo, lo digo a todos: ¡Velad!”

Estas palabras eran muy importantes para las primeras comunidades cristianas a las que se dirige san Mateo, porque en torno a los años 60 y 70  proliferaron bastantes grupos que confundieron a la gente, anunciando que Jesús vendría de nuevo a la tierra en lugares diferentes y de diversos modos. 

Y la invitación a velar es una llamada también  para cada uno de nosotros, hoy,  porque hay miles de objetos, juegos, personas, experiencias, anuncios, programas de TV, etc.  que son como anestésicos que nos adormecen.  Si queremos seguir con coherencia a Jesús es preciso no sólo despertar, sino hacer un ejercicio diario (un auténtico ejercicio espiritual) para mantenernos despiertos, en vela.

Y despertar es tomar conciencia de que lo importante no es una segunda venida sino tomar conciencia de las dos grandes venidas que ya se han realizado: 1) cuando se hizo carne y nació de María; 2) hoy habita en cada uno de nosotros, hombres y mujeres; perdemos mucho tiempo buscando fuera lo que se manifiesta desde dentro. Y cuando despertamos a esa presencia nace el dinamismo de la fraternidad.

El evangelio en las TIC
   Sobre el Adviento en general:

·         “Adviento: Haz latir el corazón del mundo” PJVdehonianos. Muy bueno para los jóvenes,  3,55 minutos. http://youtu.be/PmDIBokJKcM

·          “Es tiempo de Adviento”, brevísimo video con imágenes de las cuatro velas de Fano. Motivador para iniciar este tiempo litúrgico a partir de cuatro verbos: despertar, ponerse en camino, buscar y acoger. http://youtu.be/5creGml03Tk  0,23 minutos

·         Canción para niños “Prepárate en Adviento”, 1,59 minutos: http://youtu.be/fqH_7AIa6ZQ

·         “El Adviento explicado del mejor modo posible” video para los adolescentes realizado por Spirit Juice Studios (2,26 minutos) simulando un corto antiguo en blanco y negro: http://youtu.be/y6b1llVDv1U . En inglés, subtitulado.

·         “Conspiración de Adviento: provocando la Navidad” Video de reflexión sobre el Adviento y la preparación de otra Navidad más auténtica; muy bueno para verlo en familia,  5 minutos http://youtu.be/UhW4L0ZjON0

·         “Llegaste Tú” canción de Luis Guitarra sobre la llegada de Jesús, con fotos de la actualidad: http://youtu.be/l_ko6cNt1Vg  4,11 minutos.

·         “Algo pasa en la tierra” himno de Adviento de Nico Montero, con los coros de Brotes de Olivo y el texto de la canción en las diapositivas. http://youtu.be/3sPXsQ-wGQ8  4,15 minutos

PARA REFLEXIONAR

1.     Personalmente

ü Otro Adviento más, otro montón de cosas que hacer y organizar en el trabajo, la parroquia, la fraternidad etc, antes de las vacaciones de Navidad… Vamos a intentar hacer un esfuerzo por dejar eso un ratito al margen de nuestra mente. Desde el silencio interior tratamos de ver tantos Advientos vividos, ¿qué recuerdo nos han dejado? ¿hay alguno especialmente importante? ¿Por qué? (Es importante pararnos para salir de la rutina)

ü Despues de leer detenidamente este evangelio ¿con qué palabras me quedo? ¿Qué verbos siguen resonando en mi?

ü Despertad, vigilad, estar atentos… ¿qué supone esto en mi vida en estos momentos? ¿Qué me mantiene “adormecido”, ausente al momento presente, distraido, estresado…? ¿Qué puedo hacer para salir de ello?

2.     En la fraternidad, la familia...

Ü  Después de leer el texto y sus comentarios podemos dialogar sobre lo que más nos ha sorprendido, lo que no hemos entendido, lo que más nos ha gustado…

Ü  Nos planteemos ¿qué solemos hacer en nuestra familia , en la fraternidad,..., cuando llega el Adviento?   Según lo reflexionado sobre el evangelio de hoy, ¿qué nos parece importante mantener? ¿qué podemos hacer este año para prepararnos como familia, como fraternidad, al encuentro con el Señor?

Ü  Podemos dialogar entre todos sobre, ¿qué es estar vigilantes como familia? ¿A que atendemos? ¿Qué se le pasa a nuestra familia, porque está dormida para esa realidad?

Ü  Os proponemos esta oración para rezar en familia durante este tiempo de Adviento. Nos une a una tradición muy antigua en la Iglesia, reseñada ya en los últimos versículos del libro del Apocalipsis: “Ven Señor Jesús”


Ven, Señor
¡Ven, Señor! ¿Para cuándo esperas? ¡Ven ya!
Ven pronto, ven, que el mundo gira a ciegas ignorando el amor que lo sustenta.
Ven pronto, ven, Señor, que hoy entre hermanos se tienden trampas y se esconden lazos.
Ven, que la libertad está entre rejas
del miedo que unos a otros se profesan.
Ven, ven, no dejes ahora de escucharnos cuando tanto camino está cerrado
¡Ya, Señor! ¿Para cuándo esperas? ¡Ven ya!
¿No has de ser la alegría de los pobres, de los que en ti ponen su confianza?
¿No has de ser para el triste y afligido consuelo en su pesar, luz en su grito?
¿Quién pondrá paz en nuestros corazones si tu ternura y compasión se esconden?
¿Quién nos abrirá caminos de esperanza si no te vemos caminar a nuestro lado?
¡Ya, Señor! ¿Para cuándo esperas? ¡Ven ya!
Ven Señor, a nuestra familia, para que nos mantengas unidos,
para que nos ayudes a amarnos cada día más,
para que ensanches nuestro corazón y nuestra casa
y podamos acoger a cuantos nos necesitan.
                   ¡Ya, Señor! ¿Para cuándo esperas? ¡Ven ya!.

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